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BLANCA NIEVES Y LOS 7 RATONCITOS…Cuento corto basado en la realidad del crudo invierno del 2011 en Lawrence MA

BLANCA NIEVES Y LOS 7 RATONCITOS…

Cuento corto escrito por Jose Alfonso Garcia para el periodico Rumbo. La historia real de lo que pasó durante el crudo invierno del 2011 en Lawrence. Un retrato fiel de los ataques de la oposicion de ayer y el contraste con los lambones de la administracion Rivera de hoy.

BLANCA NIEVE Y LOS 7 RATONCITOS:

La Ciudad de Lawrence, situada al Norte de Boston, capital del estado de Massachusetts, en la tradicionalmente fría región del Noreste de los Estados Unidos; no ha sido una excepción este año en recibir los mas despiadados azotes invernales de las últimas décadas. Se han registrado mas de 100 pulgadas de nieve en lo que va  de la temporada y lo que más ha impactado, sin lugar a dudas, es que las tormentas han venido tan seguidas una tras otra que ha hecho mucho más difícil la remoción de la nieve amontonando grandes acumulaciones en medio de la calle, las aceras, los frentes de casas y negocios y sobretodo, en los techos, los cuales muchos han llegado a derrumbarse por el sobrepeso de la rechoncha y grotesca, gordiflona Doña Blanca Nieve de los Milagros. Se nos ocurrió entrevistar a Doña Blanca Nieve para ver como piensa tan popular y fría señora:

New York images1FNDKLC9__ ¡Que tal  Doña Blanca! ¿Como está? La saludé con mucho entusiasmo. __ ¡Muy Bien Alfonso que gusto verte de nuevo! Contesto Doña Blanca Nieve en un perfecto español y un tono tan afable, que me pareció estar conversando con una vieja amiga. Y la verdad que no entiendo como ella aun puede tratarme con tanto cariño; pues en lo que va del año, he tenido que sacarla a empujones del frente de mi casa docenas de veces. Un tanto sorprendido exclamé: ¡Waooo!  ¿Conque habla español mi querida señora?  __Claro tonto, y eso no es todo: mi plato favorito es arroz y habichuelas con una tajada de aguacate. También me gusta el plátano con chicharrón, la yuca, la batata, el revoltillo de huevo con tomatitos y cuando me baño en el río, siempre llevo un caldero repleto de espaguetis con pan.  Es que como tengo que venir aquí cada año; he tenido que aprender no solo el lenguaje de esta gente, sino también su cultura, sus costumbres y malas mañas. 

__Por ejemplo, continuó exponiendo la agradable señora. —Me divierte muchísimo comprobar que la mayoría de los Lawrencianos de hoy día son gente merengueras, alegres y festivas. __ ¿Como así Doña Blanca Nieve? ¿No me diga que usted también se opone a la existencia de más bares y discotecas en la ciudad? Mire que de ahí come mucha gente. __No, no, no…Contestó apresurada Doña Blanca Nieve, y agregó. __Lo digo porque antes cuando alguien resbalaba sobre mí y se caía; se levantaba del suelo gritando puras sandeces y obscenidades y a veces enseñando con orgullo su dedo del corazón a todo aquel que se encontrara a su alrededor. Ahora por el contrario, cuando alguien resbala sobre mí y se cae, permanece en el suelo unos instantes mirando hacia todos lados. Se levanta dándose nalgaditas como si se estuviera tratando de tumbarse el polvo y refunfuñando a viva voz: ¡Toño, que  vaina! Este jodio alcalde no limpia la nieve. Ja, ja, ja, ya te digo, son muy alegres y festivos; aunque a mí también me encanta el merengue de Toño Rosario. Un tanto sorprendido por el raro sentido del humor de Doña Blanca Nieve, se escapó de mis labios una leve sonrisa, y esclamé: __Vamos a la siguiente pregunta por favor…  Snowing in Boston

__Doña Blanca, ¿cuales considera usted han sido sus mejores logros en Lawrence este año? __Bueno, mis logros han sido muchos; pero solo voy a enumerarte algunos. __En solo un mes después de mi llegada a Lawrence ya me tragué los chelitos del presupuesto de la ciudad para limpiar las calles y comprar sal y arena. No  queda un cinco. Pero al mismo tiempo le he dado al alcalde Lantigua la oportunidad de probar su liderazgo para dirigir el gobierno de la ciudad y demostrar que le sobran sagacidad y pantalones para luchar con buitres, cuervos y serpientes venenosas como todo gran veterinario. __Le conseguí un tremendo picoteo de $85,000.00 lágrimas al año a mi ex amigo Greg Morris para supervisar los trabajadores del DPW en su trato especial hacia mí persona y  duró en su puesto menos que una cucaracha en un gallinero. Yo hacia a este tipo un poco más inteligente; no solo por ser un miembro prominente del Comité Escolar; sino por esa copiosa chivita (Barbita) de científico arrepentido que se ha dejado crecer, la cual acariciaba constantemente durante las reuniones. Te cuento que después de una de mis grandes tormentas, mientras el pueblo dormía, ese barbarazo abusaba de mí arrastrándome por las calles de Lawrence sin piedad y sin ningún remordimiento, me empujaba hasta el río Merrimack para que me comieran los tiburones. Cada año se repetía la misma historia y nadie decía nada; por fin se hizo justicia.

__Otro de mis grandes éxitos sin duda alguna ha sido el haber logrado fortalecer la relación de hermandad y cooperación entre los vecinos de Lawrence. Estos se ayudan mutuamente después de cada tormenta y eso es muy bonito. Muchos han organizado grupos de voluntarios para ayudar a los viejitos y a los desvalidos, dirigir el transito en calles estrechas donde algunos inconcientes se estacionan de ambos lados o en medio de la calle, y otros ayudaban a limpiar los hidrantes para facilitar el trabajo de los bomberos en caso de fuego; y todos con un mismo propósito: Apartar de su vida a Doña Blanca Nieve. Pero por otro lado, me he encontrado con algunos que otros ciudadanos mal intencionados que tienen la cachaza y la mala fe de despegarme del frente de su casa y tirarme en medio de la calle después de que éstas están limpias y luego; como si nada hubiera pasado,  llaman a la radio para reportar que las calles están sucias. ¿Que le parece? __Me parece increíble Dona Blanca; pero es así. Le dije y agregue. __siga, siga, por favor. images7IJ2AM1C

__Otro de mis grandes logros este año fue el gran escándalo que provoqué cuando después de una de las tormentas invernales, quedé tan desparramada por todo el valle que tuve que pedir un right, una bola, o un aventón, no se como ustedes le llaman, para poder regresar a Lawrence; pues ningunos de los taxis se atrevió a montarme. Un buen samaritano de una ciudad vecina se ofreció desinteresadamente para traerme de vuelta a Lawrence y puso a mi disposición unos 42 camiones grandotes (Mal contados) y sigilosamente entrábamos a la ciudad para esconderme detrás de unos edificios cerca del río. Fue entonces cuando sin saber de donde se apareció un tipo alto, calvo; vistiendo un traje negro adornado con botas de regadíos. Este misterioso personaje llevaba en sus manos una cámara fotográfica de la cual solo alcanzábamos  a ver el flash que centelleaba en la oscuridad repetidamente como en juego de football premiando a los ganadores. Después supimos, aunque demasiado tarde, que se trataba del propio alcalde Lantigua quien probablemente desvelado pensando en los problemas que mi ingrata presencia le ha causado a su administración habría salido a caminar por las calles sin rumbo fijo y accidentalmente se topó con estos camiones haciéndome una digna obra de caridad.  Por eso es que muchos de nosotros; incluyendo a mis siete ratoncitos, estamos elaborando un proyecto de ley que prohíba al alcaldes de Lawrence vivir en la ciudad o por lo menos, que lo obligue a respetar la cultura y las tradiciones de la ciudad. Una ley que lo obligue a hacerse de la vista gorda y dejar la bola correr para evitar escándalos tan vergonzosos como este.

___Doña Blanca Nieve, y ¿quienes son los siete ratoncitos de su historia?. Doña Blanca Nieve bajó la cabeza, pensó por unos instantes como si rebuscara las palabras para contestar. Finalmente exclamó. ___ Bueno mi querido, eso mejor pregúnteselo al alcalde Lantigua; pues por ética profesional yo no debo divulgar los nombres de la gente que me apoya. Escuché que en ocasiones, él se ha referido a ellos como “Los 7 Vagos de Facebook” Snow images1

___ Y por ultimo, Dona Blanca Nieve, muchas gracias por concedernos tan interesante entrevista: ¿qué pasará cuando usted se derrita y desaparezca hasta el año que viene? ¿Cree usted que pueda descubrirse algo grande que afecte la imagen de la ciudad como sueñan sus siete ratoncitos? Un brillo extraño un tanto lujurioso se asomó a los ojos de Dona Blanca Nieve. Me tomó de la mano lentamente; me miró fijamente a los ojos y con cierta picardía murmuró: ___Puedo asegurarte que lo que tengo aquí  escondido debajo de mi falda es algo grandioso… ___Dona Blanca por favor, no vaya a dañarlo ahora. Le supliqué un poco sorprendido.  ___Es verdad, no te asuste. Me dijo con dulzura mientras me besaba en la mejilla en señal de despedida. Y agrego: ___Ahora como tengo cubiertas partes de las calles y las aceras casi no se ve por ningún lado a mi comadre Basura; pero cuando el Sol me derrita y yo desaparezca quedarán al descubierto tantos y tantos desperdicios que la gente ha venido escondiendo durante meses, que estoy segura de que mis tormentas de nieve serán “chivitos harto de jobos” ante las tormentas de críticas que ocasionará mi comadre Basura con la ayuda, como siempre, de mis siete ratoncitos que lamentablemente, no se derretirán como yo para seguir aquí dando leña a diestra y siniestra.

FIN

 

 

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